A fines de los años
cincuenta, con el jazz y las influencias beat arrasando con el orden social impuesto, Cassavetes también haría
su aporte. El Actors
Studio y su Método significaban para él una imposición, un
adoctrinamiento de las formas de expresión actoral (y me atrevo a agregar que
incluso de las formas humanas), frente a las cuales él, evidentemente se
mostraría en contra. Ray Carney lo expone así:
Cassavetes
pensaba que el método de Strasberg era más una forma de psicoterapia que
verdadera interpretación, y creía que (…) a mediados de los cincuenta el Método
se había acartonado en un estilo no cuestionado, tan rígido, falto de
imaginación y aburrido como los estilos que había reemplazado diez años antes.
Técnicas como caminar con los hombros caídos, arrastrar los pies, tartamudear y
fruncir el ceño se habían convertido en recetas para alcanzar la
profundidad (2004, p. 73).

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