
Por un tiempo, el
cine fue considerado una atracción menor, incluso un número de feria, pero el
puntapié inicial para realizar historias y experimentar recursos narrativos
visuales fue cuando George Méliès, un ilusionista que en principio, usó el
cinematógrafo como un elemento más para sus espectáculos, pero luego los
desarrollaría en el cine, creando rudimentarios -pero eficaces- efectos
especiales. Su obra más conocida es El viaje a la luna (1902). Los noveles
realizadores captaron las grandes posibilidades que el invento ofrecía y fue
así como en la primera década del siglo XXsurgieron múltiples pequeños estudios
fílmicos, tanto en Estados Unidos como en Europa. En la época, los filmes eran
de pocos minutos y metraje, trataban temas más o menos simples, y tanto por
decorados como por vestuario, eran de producción relativamente barata. Además,
la técnica no había resuelto el problema del sonido, por lo que las funciones
se acompañaban con un piano y un relator (ver cine mudo). Pero en este tiempo
surgieron la casi totalidad de los géneros cinematográficos (ciencia ficción,
históricas o de época); el género ausente fue, por supuesto, la comedia
musical, que debería esperar hasta la aparición del cine sonoro. También en la
época se produjeron los primeros juicios en torno a los derechos de autor de
las adaptaciones de novelas y obras teatrales al cine, lo que llevaría con el
tiempo a la creación de las franquicias cinematográficas basadas en personajes
o sagas.
HISTORIA DEL CINE
La historia del cine como espectáculo comenzó en París,
Francia, el 28 de diciembre de 1895. Desde entonces ha
experimentado una serie de cambios en varios sentidos. Por un lado, la
tecnología del cinematógrafo ha evolucionado mucho,
desde el primitivo cine mudo de los hermanos
Lumière hasta el cine digital del siglo XXI. Por otro lado, ha
evolucionado el lenguaje cinematográfico, incluidas las convenciones del
género, y han surgido así distintos géneros cinematográficos. En tercer lugar,
ha evolucionado con la sociedad, con lo que se desarrollaron distintos movimientos
cinematográficos y cinematografías nacionales.
En Estados Unidos, el cine tuvo un
éxito arrollador, por una peculiar circunstancia social: al ser un país de
inmigrantes, muchos de los cuales no hablaban el inglés, tanto el teatro
como la prensa o los libros les estaban vedados por la barrera idiomática, y
así el cine mudo se transformó en una
fuente muy importante de esparcimiento para ellos.


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